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Contraseña, clave de acceso y sesión

Uso diario

En Mi cuenta › Acceso. Hace falta la actual.

Desde la pantalla de inicio de sesión, «¿Olvidaste tu contraseña?». Llega un correo con un enlace de un solo uso que abre la pantalla para escribir la nueva.

Si el correo no llega, mira primero en no deseados y comprueba que la dirección es la que tienes registrada.

Una clave de acceso es la huella, el rostro, el PIN o la llave física de tu dispositivo. Sirve para entrar sin escribir la contraseña, y nadie puede copiarla ni pedírtela por teléfono.

Se agrega en Mi cuenta › Acceso, en la tarjeta Claves de acceso, con «Agregar una clave de acceso». Si entras desde el subdominio de tu espacio de trabajo, la pantalla te lleva un momento a la dirección principal para confirmarlo y te devuelve a donde estabas.

Después, en la pantalla de inicio de sesión, el botón «Ingresar con clave de acceso» pide la huella o el PIN y entra directo.

Puedes tener varias y conviene: registra el teléfono y la computadora. Con una sola, perder ese equipo es perder esa vía de entrada. Cada una lleva un nombre que puedes cambiar en la misma tarjeta, y es lo único que las distingue el día que haya que quitar una.

Quitar una clave de acceso deja ese dispositivo sin servir para entrar. Puedes volver a registrarlo cuando quieras.

El dueño del espacio de trabajo, los administradores y los gerentes de finanzas ven un aviso bajo la cabecera hasta que registran la primera. Son las cuentas que mueven dinero y cambian lo que pueden hacer los demás, así que en ellas la contraseña sola no basta.

El aviso no se cierra y desaparece solo, para siempre, en cuanto la clave de acceso existe. Al resto del equipo no le aparece.

Tu sesión vale en todos los subdominios de la plataforma, así que cambiar de espacio de trabajo no te pide volver a entrar.

Cierra la sesión de verdad, en el servidor, no solo en el navegador. Después te deja en la pantalla de inicio de sesión de la dirección raíz, y no en el espacio de trabajo del que acabas de salir.