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Comisiones

Uso diario

Una comisión es el documento que genera una venta: cuánto se cobra, cómo se reparte y qué retiene cada quien.

Si administras comisiones, la cabecera del libro dice dos cifras sobre las que tienes en pantalla, con los filtros aplicados: la comisión neta acumulada y el neto inmobiliaria, que es la parte de esa neta que le queda a la casa una vez descontada la del asesor y los cortes que la casa asume. Las dos llegan convertidas a la moneda contable, a la tasa registrada en cada comisión.

Dos caminos, y depende de un ajuste del espacio de trabajo:

  • Automático — al registrarse la venta, si la emisión automática está activada (viene apagada por defecto).
  • Manual — alguien la emite desde la venta o desde el libro de comisiones.

Tres cosas, y cualquiera de ellas la bloquea:

  1. La propiedad no paga comisión (su porcentaje es cero).
  2. El monto sale en cero.
  3. Algún beneficiario no tiene tipo de contribuyente — sin él no se puede calcular su retención. Ver Retenciones.

Un rechazo del motor nunca tumba la venta: la venta es el registro de algo que ya pasó, y se guarda igual. En su lugar, llega un aviso.

Estado Qué significa
Pendiente Emitida, sin facturar.
Facturada Se emitió la factura a la desarrolladora. La venta pasa a Facturada.
Cobro parcial Entró una parte del dinero.
Cobrada Entró todo.
Pago pendiente Falta pagarle a algún beneficiario.
Pagada A todos se les saldó lo suyo. La venta pasa a Pagada.

Los estados no se eligen a mano: se derivan de los cobros y los pagos registrados.

Cuando registras un cobro parcial, la plataforma te pide cuándo llega el resto. Es el caso ordinario: la reserva ahora y el resto en la firma.

  • Se dibuja junto a las acciones de la comisión, en dos tonos: por venir es una nota; llegada con saldo pendiente es una tarea.
  • El día que llega, la mesa financiera recibe un correo. A diferencia del aviso de comisión emitida, este sí sale por correo: es una tarea que vence hoy y que nadie más va a sacar a flote.
  • Se limpia sola cuando terminas de cobrar. No hay que acordarse.
  • Si la mueves («se pasó al 30»), el aviso se vuelve a armar. Si guardas la comisión sin tocarla, no.

Cuando un dato de entrada estaba mal (el precio, el porcentaje, la propiedad), se corrige y el motor recalcula. La regla que manda: el dinero que ya se movió gana. Un corte con un pago encima no se re-cotiza, pase lo que pase.

Al corregir, las retenciones de cada beneficiario —el ITBIS que se le extrae, su ISR y la parte del ITBIS que se le retiene— se vuelven a leer de su tipo de contribuyente actual, salvo la tasa que escribas en la corrección. Sin corrección, una comisión emitida conserva las tasas con las que se emitió. Ver Retenciones.

Cada corrección pide un motivo y queda en la pestaña Ajustes, etiquetada con lo que fue: Ajuste manual cuando se re-cotizó el reparto, Cambio de moneda cuando se re-denominó el documento. La segunda dice además de qué moneda salió, a cuál llegó, a qué tasa y contra qué moneda está cotizada esa tasa. El motivo se puede corregir después; las cifras que quedaron congeladas en la línea, no.

Cambiar moneda, en la cabecera de la comisión, la denomina por su cuenta: no toca la venta ni las demás comisiones que cuelgan de ella. Es el caso de la desarrolladora que factura en dólares una unidad vendida en pesos.

  • Todos los importes se recalculan a la tasa que indiques, conservando lo que la comisión vale en los libros: 1.500 dólares llevados a pesos a 50 son 75.000 pesos, no «1.500 pesos».
  • Los cobros y los pagos ya registrados se convierten con ella, así que lo que entró sigue siendo la misma parte de la factura.
  • Corregir solo la tasa no convierte nada. Cambia lo que el documento vale en los libros, no lo que dice el documento: lo acordado no se mueve porque se haya movido el banco.
  • Volviendo a la moneda contable se pide la tasa a la que la comisión sale de su moneda actual, que es la que decide la conversión.
  • Hay un botón para traer la tasa del Banco Central, que publica el peso dominicano frente al dólar.
  • Pide un motivo, igual que cualquier otra corrección.

Si además llevas las tasas del espacio de trabajo, aparece «Usar esta tasa de ahora en adelante»: la tasa que escribiste pasa a ser la del espacio de trabajo y las próximas transacciones abren con ella. No revalúa nada de lo ya registrado.

Cancelar la venta retira del estado de cuenta los créditos de esa comisión. Y des-cancelarla los restituye al centavo — el retiro es derivado, no una lista de «qué quitamos» que alguien tenga que mantener.

Los movimientos ya aplicados se conservan: un crédito que ya se cruzó contra una deuda no se retira, porque borrarlo resucitaría una deuda que alguien ya había saldado.

Se lleva su rastro en el estado de cuenta, o se niega nombrando al beneficiario cuando algo de ese dinero ya se saldó. Es la misma escalera de siempre: lo que ya se movió no se borra por detrás.

La ficha tiene una pestaña Archivos para el papeleo del documento, con dos expedientes. Dónde se sube un archivo decide quién lo ve:

  • Empresa — la factura a la desarrolladora, el certificado de retención, el reparto. Solo lo ve quien administra el libro de comisiones, porque un documento de aquí nombra cuentas, beneficiarios y montos.
  • Asesor — lo comparten el equipo de finanzas y los beneficiarios de la comisión (el asesor, el líder, el captador, los colaboradores). Ahí cada beneficiario sube su propio papeleo, ve lo que finanzas dejó y borra solo lo que subió él.

Quien administra comisiones ve los dos, como subpestañas; un beneficiario ve solo Asesor. Ver Archivos.

Junto a los archivos, la ficha tiene Comentarios y Actividad. Las ve quien administra el libro de comisiones y no quien solo puede consultarlo, por la misma razón que los archivos: lo que se escribe y lo que se registra ahí nombra cifras y beneficiarios.

En Comentarios queda por qué se decidió algo: por qué se corrigió una cifra, qué dijo la desarrolladora sobre la mitad pendiente, a qué transferencia corresponde un comprobante. Se puede responder a un comentario y reaccionar sin escribir.

Actividad es la historia del documento en orden: los ajustes, los cobros, los pagos y las notas.

Es una sola frase que se muestra como aviso arriba de la comisión, para lo que haga falta ver antes de tocar nada. La escribe y la lee quien administra comisiones: no aparece en la copia que ve un beneficiario.